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VIII

Archivado en General • Fecha: 19-01-2005 15:35:34

"... este asunto unido ha otras hipótesis aún no confirmadas me han tenido en vela los últimos días, no quiero ni pensar en lo que significaría una rebelión entre vampiros, si es cierto lo que se dice que algunos desertores de los clanes planean formar un ejército revolucionario contra los mismos, los pueblos se verían envueltos entre una guerra terriblemente cruel y sangrienta, una guerra sin control de demonios contra demonios donde generarían una inmensa ola de iniciados, mucho me temo, que podría tratarse del fin del mundo anunciado por los profetas ..."

En la biblioteca se hallaba rodeado de estantes de madera pulida finamente acabados y enciclopedias de toda índole el joven sacerdote. Sobre la mesa de roble se podían distinguir manuscritos antiguos, cuadernos de anotaciones, documentos y uno que otro libro sobre posesiones demoníacas, monstruos y por supuesto vampiros.

A pesar de tener treinta y seis años de edad, el padre Santiago llevaba sus últimos catorce años de vida haciendo investigaciones sobre el tema, había empezado antes de siquiera pensar en tomar los hábitos.

Mientras leía uno de los documentos se detuvo en especial en una página, la alzó de la mesa y leyó con detenimiento, sin siquiera darse cuenta sus labios se abrieron para continuar la lectura en voz alta.

"... este asunto unido ha otras hipótesis aún no confirmadas me han tenido en vela los últimos días, no quiero ni pensar en lo que significaría una rebelión entre vampiros, si es cierto lo que se dice que algunos desertores de los clanes planean formar un ejército revolucionario contra los mismos, los pueblos se verían envueltos entre una guerra terriblemente cruel y sangrienta, una guerra sin control de demonios contra demonios donde generarían una inmensa ola de iniciados, mucho me temo, que podría tratarse del fin del mundo anunciado por los profetas ..."

El cura se detuvo, intentaba entender lo que había leído o peor aún intentaba creer que era una equivocación de aquel capuchino y la carta que había escrito hace treinta años atrás.

Aún no salía de su expectativa cuando el padre Iván entró al recinto.

- Te estaba buscando. Una de las sirvientas me dijo que estabas aquí.

Santiago solo acintió con la cabeza.

- La chica recordó lo que pasó. Si se puede inducirla a recordar, pero no es muy alentador lo que dijo.

El padre Iván fue relatando los hechos en el calabozo, desde que Andrea despertó, el cómo pudo recordar lo que había escuchado, hasta la promesa de cambiarla a una habitación, todo, con preciso detalle. El padre Santiago intentaba prestar atención más aún así seguía en su mente la idea de que la rebelión de insurrectos a los clanes pudiera llegar a una lucha dantesca.

- En fin, aunque ella dice que la voz venía de las colinas, pienso que en realidad, ya comenzó a oir el llamado de la bestia.

En ese momento el joven cura reaccionó. Miró directamente a los ojos al pelirojo sacerdote.

- Pero no es posible, si ella dice que lo escuchó de las colinas es imposible que se trate de la bestia, sabemos que el llamado se presenta desde adentro, que es una terrible voz que enloquece a los Neonatos y los lleva a cometer atrocidades hasta que termina de tomar posesión total el mal que los habita.

- Si, pero a lo mejor está confundida aún por el desmayo. Sembró la duda el padre Iván.

- De ser así, estamos perdiendo el tiempo. Debemos empezar el entrenamiento inmediatamente.

- Si. Enseguida enviaré una carta a Roma con el informe de lo acontecido. Cuando llegue Lord Nicholson la semana entrante podremos hacer lo establecido. Me retiro.
- Bien pueda.

Al salir el padre Iván, Santiago retomó los documentos en busca de pruebas de que lo que había leído no eran vagas suposiciones.

Escrito por CG Von Gescal
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