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VII

Archivado en General • Fecha: 19-01-2005 15:34:53

El sacerdote se acercó a ella y vacilante acarició su cabello pidiéndole que se calmara y diciendo que nada le pasaría.

Pasaron varios minutos antes de que la chica pudiera hablar. Luego, tomando aire pudo decir lo que había oído.



Andrea al despertar se asustó. Estaba de nuevo en la celda y sentía un ardor muy fuerte en la espalda. Allí sentado frente a ella estaba el padre Iván.

- ¿Qué pasó?. Le preguntó la joven mientras se levantaba torpemente del frío piso.

-Eso es lo que quiero que me digas. ¿Qué pasó?. Devolvió la pregunta el sacerdote.

- No sé, yo... no sé... estaba en el comedor... ellos discutían... yo no sé como llegué acá.

- Andrea, debes recordar, si quieres ayudarnos lo primero que debemos hacer es vencer tu amnesia.
- Yo... no recuerdo, no puedo.

- Si puedes, tu pérdida de memoria es un mecanismo de supervivencia de tu mente para no enfrentar lo que has pasado. Vamos, intenta recordar, el Obispo y Pedro me dijeron que de repente empezaste a gritar y a golpear todo, rompiste el vidrio de la ventana, algunos muebles...

- ¿Les hice daño?. interrumpió notablemente nerviosa.

- No, no los atacaste si es lo que te preocupa, algunos golpes tiene Pedro pero fueron producto de varias caídas mientras intentaba tranquilizarte.

- Por dios. Pobre Pedro.

- Está bien, no te angusties pero dime Andrea, ¿qué te causó eso?. Volvió a las preguntas el cura mientras abría un cuaderno y tomaba una pluma.

- Ya le dije que no sé, yo no recuerdo... yo estaba allí... ellos discutían, hablaban del tratamiento... yo miré a la ventana y entonces escuché...

La joven se detuvo en seco, su cara de miedo hizo que el sacerdote dejara caer lo que tenía en la mano y se alzara de la silla.

- Continúa Andrea, todo estará bien, yo estoy contigo.

Andrea lo miró a los ojos mientras los propios se llenaban de lágrimas.

- Había otra voz, era como si, era como si viniera de las colinas... al principio era como una melodía y me sentía atraída, me acerqué a la ventana y... entendí lo que decía... fue horrible. Espetó estallando en llanto.

El sacerdote se acercó a ella y vacilante acarició su cabello pidiéndole que se calmara y diciendo que nada le pasaría.

Pasaron varios minutos antes de que la chica pudiera hablar. Luego, tomando aire pudo decir lo que había oído.

- Sangre... muerte, sangre, muerte...

El sacerdote sintió como se aceleraba su pulso, ella ya había empezado a oir el llamado de la bestia.

- Andrea, ¿estás segura que la voz venía de la colina?.

- Si, sé que es imposible, pero así lo escuchaba.

- Bien, voy a subir, necesito hablar con el padre Santiago y con el Obispo, quiero que te quedes tranquila, pediré te trasladen a una habitación... esta celda es horrenda.

- Gracias. Dijo ella pensando en si sería posible abandonar definitivamente el calabozo.

Escrito por CG Von Gescal
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